LA VIA AUGUSTA DE PONIENTE: LA N-340 CONVERTIDA EN EJE URBANO

 

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Entrada por Vía Roma

El episodio urbano que supone hoy en día cruzar el río por cualquiera de sus tres puentes, para entrar en la ciudad de TARRAGONA; lo convierte en la excusa y razón perfecta para introducir  la problemática urbana a la que nos enfrentamos.

Realmente, cuando un “ciudadano” atraviesa los puentes (principalmente mediante tráfico rodado) saliendo de la ciudad en dirección poniente, le invade la sensación de estar abandonando la ciudad, para adentrarse en otros “territorios”…otras ciudades. (sería la sensación que tendría alguien que no conociera la ciudad).

La acción de “salir-entrar” de la ciudad está pensada PARA EL TRAFICO RODADO, siempre fue así y ni la construcción de nuevos puentes ni la adaptación de los existentes, fueron proyectados ni dimensionados para provocar y favorecer un acceso peatonal y mucho menos mediante cualquier otro medio, llámese bici o similar;  agravando así un problema, el de la accesibilidad y movilidad del ciudadano desde los barrios periféricos de poniente, que se manifiesta aquí explícitamente.

Precisamente, si analizamos la red de carril bici en esta ciudad, ésta no atraviesa los puentes y se quedan a la “entrada/salida de la ciudad” en una “in- conexión” que no por sorprendente deja de ser preocupante de la realidad urbana existente.

Por lo tanto, transporte público y privado son los medios básicos mediante los cuales se producen los movimientos  por estas vías, que por otra parte se les quiere dar el calificativo de “nuevas” vías urbanas de la ciudad.

Siguiendo la traza de la antigua Vía Augusta de la TARRACO romana, se desarrolla la actual N-340, ya desprovista de su carga circulatoria de épocas anteriores, pero que aún soporta gran parte del tráfico interior de nuestra ciudad, municipio y localidades vecinas.
Ella es la protagonista de esta propuesta urbana, que trata de reconvertir un eje viario de la importancia de una carretera nacional, a eje urbano estructurante en una “teórica” re-visión y planteamiento de la ciudad moderna de Tarragona.

Intervenir para transformar e intervenir para completar, estas serían las premisas básicas del proyecto genérico. Los criterios de planificación  y de ordenación del paisaje urbano de  Tarragona, se han basado en muchas ocasiones más en subsanar condiciones “precarias” heredadas del pasado que en la consecución de un Plan unitario.

Precisamente la conexión de las “periferias” a la ciudad “central” se presenta como una oportunidad de generar planteamientos innovadores que traspasen la inmediatez de soluciones….simplemente “conectoras”.

Superada las fases iniciales de asentamiento y crecimiento de estos barrios periféricos, en torno o a lo largo del eje viario que supuso la carretera N340;   ahora toca dar sentido a la realidad existente y valorar su posición como escenario urbano y contexto edificado,  donde desarrollar nuevos proyectos que integren la complejidad y diferenciación, como valores esenciales de sus programas y objetivos.

Los ejes viarios “re-pensados” son entornos ya construidos que han perdido, en parte,  su valor económico y/o funcional inicial  pero se convierten en campos abiertos a nuevas usos, más vinculados al ciudadano y al espacio público.

Nos puede servir el texto de Kevin Lynch  en la “Imagen de la ciudad”  como  referencia básica de una propuesta moderna pero basada en la experiencia acumulada por la historia:

“En cada instante hay más de lo que la vista puede ver, más de lo que el oído puede oír, un    escenario o un panorama que aguarda ser explorado. Nada se experimenta en sí mismo, sino             siempre en relación con sus contornos, con las secuencias de acontecimientos que llevan a ello, con  el recuerdo de experiencias anteriores.”

 

 

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Supongamos que hablamos de mi ciudad…(II)

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“La declaración de Patrimonio de la Humanidad del conjunto arqueológico de Tarraco ha realzado toda la huella romana de la ciudad durante estos años. Las cifras en turismo y en restauración y mantenimiento acreditan que aquel reconocimiento internacional conlleva una alta responsabilidad. El alcalde, Josep Fèlix Ballesteros, recordó hace unos días –en la presentación de los actos conmemorativos de estos 15 años– que «la inclusión de Tarragona en el listado de Patrimonio Mundial en el año 2000 es el punto de inflexión a partir del cual se tomó conciencia suficiente de la importancia del patrimonio como motivo de orgullo y como eje básico de posicionamiento turístico clave y del futuro de la ciudad”. (Diari de Tarragona, 1-12-2015)

Efectivamente…, Tarragona es Patrimonio de la Humanidad; y por lo tanto está “obligada” a cuidar y mantener su Patrimonio histórico y arquitectónico por el cual fue nominada, y que es base de su fuente económica más preciada, el turismo “cultural”. Pero además, ha de conseguir convertir el resto de la ciudad en un escenario tan atractivo que transforme las visitas turísticas de un día, en verdaderas estancias en la ciudad, una ciudad re-pensada para la ciudadanía y sus visitantes.

El párrafo anterior, podría pasar por un eslogan político en época de elecciones, pero la realidad de nuestra ciudad es bastante más cruda. Realmente la administración ha hecho un gran esfuerzo por preservar y mantener todo el conjunto arquitectónico patrimonial, pero qué pasa con el resto de la ciudad…? Está acorde con esta insigne nominación…?

En mi opinión,   la ciudad no acaba de encontrar los mecanismos necesarios y/o adecuados para generar una ciudad “coherente” en muchos aspectos… espacial, social, económico y urbanístico. La lista de temas de ciudad “pendientes” a solucionar es larga, y por diversidad de causas (políticas, económicas, etc)  y no se acaban de encontrar las soluciones adecuadas que coloquen a Tarragona en el escenario de una ciudad del siglo XXI.

Tarragona es una ciudad relativamente pequeña, ideal para la escala humana; en el que los recorridos dentro de ella se pueden hacer a pie o en bici ( donde haya carril bici ¡¡). La movilidad a pesar de ello es compleja y   la ciudad está invadida por los coches.

Por lo tanto, no estaría mal   re-pensar la estructura y sistema viario de la ciudad, concediendo el protagonismo a la persona-ciudadano, re-definiendo las secciones de las calles y avenidas para generar unas vías principales cuyo objetivo sea ganar espacio público para el ciudadano, cuyo objetivo sea “ganar” la ciudad para las personas.

Y para terminar, un reflexión final que no por repetida hay que dejar de enunciar…

Tarragona ha centrado su interés en el Patrimonio arqueológico; pero qué hacemos con el “patrimonio moderno” de la ciudad. Qué edificios representativos hacen de reclamo actualmente para ser visitados o “recordados”…? Pues la realidad es que Tarragona dispone de un largo listado de edificios y espacio urbanos, en parte abandonados y en parte en desuso que agravan su estado día  a día… (Banco de España, Fabrica Tabacalera, Edificio APT, Complejo la Savinosa, Ciudad Residencial…). No descuidemos lo que tenemos ahora, a la espera de que generaciones futuras lo conviertan en “Patrimonio de la Humanidad” en del siglo XXII.

Supongamos que hablamos de mi ciudad…(I)

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A pesar de la gran inversión realizada (más de 12 M€); la Part Alta sigue sufriendo una serie de deficiencias, que aunque menos aparentes que hace unos años, son igualmente alarmantes.

Una de ellas es el estado de envejecimiento y falta de condiciones de habitabilidad de su tejido residencial, que a pesar de las actuaciones de “lavado de cara” que han supuesto muchas de las rehabilitaciones de sus fachadas, sus interiores envejecen y se degradan a marchas forzadas, provocando situaciones de riesgo. En un reciente estudio presentado por el Ayuntamiento, existen más de un centenar de edificios con graves de deficiencias estructurales y más de una decena que amenazan ruina. Se trata de edificios en los que sus propietarios no invierten en su rehabilitación integral o están a la “paciente espera” de sucesos más dramáticos que los liberen de ciertas normativas municipales más “restrictivas” en las obras de rehabilitación en el casco antiguo.
Actualmente, y a punto de acabar esta fase de renovación “física”, aparecen otras situaciones de carácter socio-económico que nos dan la pista sobre futuras problemáticas que se instaurarán en la zona.

En este escenario renovado se revaloriza un uso, que en los últimos años ha ido en aumento, y es el de la actividad turística y los sectores asociados a su explotación y desarrollo. Se manifiestan las primeras dificultades en la convivencia entre residentes y el gran flujo turístico que inunda sus principales calles y espacios públicos; además de la habitual problemática en las zonas de ocio nocturno.
A todo esto habría que añadir un cierto grado de “museificación” del centro histórico en detrimento de equipamientos y servicios que satisfagan verdaderamente las necesidades primarias de sus habitantes.
Como necesidades prioritarias, se podrían plantear una serie de actuaciones “vitales” a la vista del escenario  actual:
– un plan de ayudas fiscales y/o subvenciones a la rehabilitación “interior” de las viviendas de la Part Alta. La Administración local debería velar por el buen estado de los edificios, no solo de su aspecto exterior, sino de sus condiciones de habitabilidad e instalaciones.
– un plan efectivo para evitar los problemas de segregación social-espacial y la regresión poblacional.

PUBLICIDAD Y PAISAJE URBANO: EL MARKETING DE EXPERIENCIA

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El marketing de experiencia, es aquel que elige las calles para dar a conocer a sus posibles clientes las principales características de sus productos o servicios. De esta forma consiguen ser más directos y tener un mayor impacto. Sin embargo en ocasiones ese mayor impacto puede suponer un riesgo para el paisaje urbano.

El término “marketing”; anglicismo que se traduce en nuestra lengua como “mercadotecnia” y que según la RAE queda definida como:

  1. f.Conjunto de principios y prácticas que buscan el aumento del comercio, especialmente de la demanda.
  2. f.Estudio de los procedimientos y recursos tendentes a este fin.

Paralelamente a esta definición, surge inmediatamente el concepto de “publicidad”, como uno de los procedimientos de los que se sirve la mercadotecnia para lograr sus fines.

Así pues, y según los estudios al respecto, en un mercado competitivo como el actual, la innovación y la creatividad se convierten en componentes fundamentales  de la mercadotecnia y por extensión, de la publicidad. Las empresas buscan operaciones ingeniosas de puesta en escena de sus  productos  que generen un gran impacto (sensitivo) en los potenciales clientes.

Tenemos así definido prácticamente el concepto de  “marketing de experiencia”, como aquel que busca añadir una satisfacción emocional al mero hecho de comprar un producto, romper la monotonía de lo previsible con propuestas “experienciales” que otorgan a la variable emocional una especial relevancia en el proceso de compra.

Pero aún debemos añadir un elemento más a este escenario de conceptos, y es precisamente el “escenario” donde se produce este intercambio de sensaciones, que no es otro que el espacio urbano – paisaje urbano.

La calle (como elemento básico del espacio urbano) se convierte entonces en soporte o escaparate de la actividad publicitaria; y en ocasiones, y aquí es donde se produce la confrontación de intereses, en flagrante oposición a los valores declarados del paisaje urbano e incluso a la integridad física de sus viandantes.

La transformación del espacio público en escaparate publicitario no es solo una cuestión de orden estética, arquitectónica, patrimonial o de licencia administrativa; sino,  y es aquí donde encuentro que se pueden producir una de las situaciones  de ”riesgo”, es la cuestión de la subversión del interés público en beneficio de lo privado y de cómo se convierte al ciudadano  en  “potencial consumidor” sin establecer de inicio una voluntariedad por su parte.

La creciente tendencia de ignorar la publicidad tradicional (TV, prensa, radio, folletos, etc…) se ve superada por acciones innovadoras  que juegan con lo emocional como valor añadido a la compra.

Por otra parte, nos queda ahora reflexionar sobre la propia integridad del espacio público (paisaje urbano), como escaparate improvisado de todas estas actuaciones.

Asumida  la intromisión de lo privado en lo público, la alteración del  paisaje urbano en aras a unos fines comerciales privados, la alteración psicológica del ciudadano, queda preguntarnos si todo esto lo  podemos calificar de riesgo o no.

A la propia subjetividad de mi reflexión-opinión, he de añadir, seguramente, un cierto posicionamiento político y/o intelectual, que posiblemente dote de más subjetividad a mis comentarios:

primero; creo que el marketing de experiencia puede crear una ciudad más desigual. [Bernardo Secchi: “La ciudad de los ricos y la ciudad de los pobres”]. Al producirse una cierta “injusticia espacial” que localiza este tipo de actuaciones en determinadas zonas de la ciudad, susceptibles de captar una clientela más “especializada”.

segundo; aunque sea temporalmente, ya que el marketing de experiencia juega con este parámetro de la temporalidad; el uso privado de lo público se justifica como medio recaudador para la administración local, pero sin contrapartidas explicitas en beneficio del bien ocupado, o sea, el espacio público.

tercero; hay un tercer “riesgo”, supongo que me afecta más,  por mi …(de-) formación profesional; que sería el  ”intento” de privatización de mi mirada urbana, no nos dejan contemplar el paisaje urbano de nuestras ciudades, sino que nos imponen unas imágenes que además y en la mayoría de los casos  irrumpen en las aceras alterando nuestra tranquilidad como ciudadano que pasea, circula o simplemente se sienta en una plaza a leer    (ref. artículo de Tomas Molina: LA CIUDAD TOMADA)

¡¡¡ Reivindico mi derecho a mirar libremente al paisaje urbano sin necesidad de que me vendan nada¡¡¡… o no?

Joaquín Aguilera Torres | arquitecto | Gestión de Proyectos urbanos y espacio público.

PASADO, PRESENTE Y FUTURO DE UN RÍO URBANO – EL FRANCOLÍ- RECUPERACIÓN PAISAJISTA Y FUNCIONAL  DEL RÍO FRANCOLÍ  EN EL TRAMO URBANO DE TARRAGONA.

PASADO, PRESENTE Y FUTURO DE UN RÍO URBANO – EL FRANCOLÍ- RECUPERACIÓN PAISAJISTA Y FUNCIONAL DEL RÍO FRANCOLÍ EN EL TRAMO URBANO DE TARRAGONA.

Reflexiones iniciales.

Actualmente, casi nadie pone en duda que los ríos y sus áreas fluviales son uno de los espacios naturales más relevantes y apreciados de una ciudad, sin embargo, es más difícil ponerse de acuerdo en cómo ordenar dichos espacios y cuándo  iniciar-desarrollar estos proyectos.

Tarragona, es un caso paradigmático de esta situación, en la que el río ha sido considerado históricamente más un problema que una oportunidad; pero en el que todos los implicados siempre han valorado su gran potencial urbano, al menos sobre el papel.

Desde las últimas obras de encauzamiento y amurallamiento del tramo final de río, en el año 2003; en las que se aprovechó para “sembrar un poco de césped” en sus laterales e iluminar discretamente los muros de protección, esto ha sido todo hasta hoy.

En nuestro entorno más cercano tenemos ejemplos de actuaciones  que han afrontado este  reto con resultados muy satisfactorios;  recordemos,  el Parque fluvial del Besós (BCN), Recuperación de los márgenes del Llobregat (BCN), Parque de las Aguas en Montcada i Reixac (BCN), Espacio fluvial río Segre (Lleida), etc. y otros de mucha más envergadura, como  el Ebro en Zaragoza, el Guadalquivir en Córdoba, el Manzanares en Madrid, etc.

En Tarragona, aunque un poco tarde, un nuevo planeamiento aprobado  y  nuevos “planteamientos de ciudad”, reconocen  la importancia del río como una de las piezas de mayor relevancia, otorgándole la calidad de elemento singular articulador (más que separador) entre las dos orillas de la ciudad.  De esta manera el río se integra en la estructura urbana de la ciudad, tanto a través del nuevo viario (nuevos puentes), como en la ordenación de su entorno y se formula también como gran eje verde articulador del territorio.

Las actuaciones realizadas hasta la fecha, (encauzamiento, muros de protección, cesped etc.) más que una apuesta decidida de mejora del paisaje urbano e integración del río a la ciudad, y como alguna vez se dijo desde el Ayuntamiento…buscando “calidad de vida ycohesión”, “eje vertebrador y de unión”… no han sido más que actuaciones forzadas por los propios hechos que provocaban las crecidas e inundaciones del río, sobre todo la ocurrida en el año 1994.

Desde la perspectiva de los gestores de la ciudad, podemos hacer un diagnóstico  rápido de que significa(-ba) el río  para ellos… Términos como cicatriz, frontera, barrera, etc.… explicitan de alguna manera  la consideración  que desde  siempre se ha tenido en relación al río, una realidad evidente que no se ha conseguido solucionar ni transformar con el paso de los años.

Sin profundizar mucho en la historia del urbanismo de Tarragona, solo hace falta echar un vistazo cronológico a diversos planos  de la ciudad, para entender  cuál ha sido esta relación río – ciudad en el último siglo.

Como decíamos anteriormente, el río Francolí  ha sido históricamente  para Tarragona, el límite que separaba la ciudad de los campos de cultivo de poniente,  el núcleo urbano de los núcleos periféricos (barrios) y zona industrial, la ciudad consolidada de la ciudad en formación; realmente una frontera a  modo de muralla virtual, agravada si cabe, por su propia topografía que la convertía realmente en “cicatriz” o “hendidura”, y  -menospreciado- por su poca entidad como río, debido a sus caudales mínimos e intermitentes.

En este contexto urbanístico hay que añadir la aparición en escena del Puerto, del pesquero, del industrial y del  deportivo. Todo un panorama que ha ido afectando a lo largo de los años la configuración actual del río y de su entorno.

Pasaremos por alto, la propuesta infructuosa del Plan General del 1982 de Lluís Cantallops, intentando cambiar la desembocadura del río, proponiendo eliminar  la curva existente a 90º (que tantos problemas ha producido) por una salida natural recta en dique, organizando y separando las dos zonas del puerto, la industrial de la pesquera y deportiva.

La imagen aérea de la ciudad es  elocuente y clarificadora, el río se convierte en un límite  natural entre la ciudad consolidada y los crecimientos periféricos e industriales. Los accesos a ella  desde poniente, han de realizarse a través de “puentes”, tres concretamente, el último del año 2003. El cuarto puente, el más cercano a la desembocadura, corresponde a la vía férrea; y aún hay proyectados dos más según plantea el nuevo POUM de la ciudad.

Quizás forzados por el panorama legislativo, normativo o de planeamiento, la verdad es que estamos en el momento crucial de reformulación y recuperación de un espacio que hasta ahora ha sido considerado como “el detrás” de la ciudad; una ciudad, más preocupada en diseñar su “Fachada Marítima” que en “dignificar “su fachada fluvial y dotarla de contenido urbano y social.

Ya podemos comenzar a hablar de dos fachadas para la ciudad de Tarragona, una marítima y otra fluvial, ambas en el horizonte de las futuras realizaciones de la ciudad.

La elaboración  de estos tres documentos coincide con un momento clave en la planificación de Tarragona, la revisión del POUM y la redacción de la AGENDA21 LOCAL.

Vistos los antecedentes de este proceso y llegados a este punto, el  Ayuntamiento de Tarragona ve la necesidad de integrar y actualizar estos tres documentos en un único instrumento de gestión – el Plan de los espacios verdes de Tarragona (PEVTA) – que unifique las estrategias y políticas de actuación que deben orientar las decisiones municipales sobre el sistema de “espacios verdes, la planificación del espacio público y la conservación y fomento de los espacios naturales que rodean la ciudad.

Este documento se concibe especialmente como herramienta facilitadora de los procesos de decisión (de gestión, planificación y priorización de “actuaciones) de la Consejería de Sostenibilidad, Medio Ambiente y Salud del  Ayuntamiento; pero también para ser un instrumento de coordinación entre las diferentes áreas del “ayuntamiento con competencias directas o indirectas sobre el” espacio público y los espacios naturales: Urbanismo, Oficina de Proyectos, Espacio Público, Movilidad, Cultura y Patrimonio.

Con esta voluntad integradora y de coordinación de las políticas municipales, el POUM de Tarragona recoge en su normativa, en su artículo 145, que “el planeamiento derivado deberá seguir las directrices contenidas en un Plan de espacios verdes del término municipal de Tarragona que debe aprobar el Ayuntamiento, en relación a los criterios de su localización, forma, etc. “

Después de más de diez años de espera, ya tenemos los instrumentos de planeamiento necesarios  para poder iniciar la verdadera puesta en escena y revalorización de la fachada y espacio fluvial del Francolí en Tarragona.

A esta situación, también ha favorecido, evidentemente, las recientes Leyes de protección del paisaje, más sensibilizadas  hacia los valores culturales, simbólicos y de imagen urbana de la ciudad así como la mayor sensibilización ciudadana hacia la preservación de los elementos naturales.

Las actuaciones realizadas, hasta el momento, como ya se ha comentado anteriormente, han sido solo lo que podríamos llamar obras de acondicionamiento técnico. La superficie verde “cespeada” generada no cumple con  los mínimos requisitos para convertirse en un espacio lúdico  de calidad, que promueva esa cohesión social, calidad urbana y de vida demandas por la sociedad.

Por otra parte, en la zona norte de esta nueva fachada fluvial urbana que queremos promover, tenemos ya un espacio verde ejecutado, precisamente el Parc del Francolí, que puede convertirse en el primer episodio de este gran eje verde urbano que ha de servir, ahora sí, de elemento de vertebración en la ordenación de la ciudad y de nexo de unión de los barrios de poniente con la centro urbano.

PROPUESTA DE  ACTUACIÓN |PROBLEMAS EXISTENTES

– CRECIDAS E INUDACIONES

El  Francolí, a su paso por Tarragona, es de caudal inestable y discontinuo, típico río mediterráneo de tamaño pequeño. Además  también tiene episodios de crecidas con la consiguiente problemática de desbordamientos e inundaciones.

– FALTA DE PROPUESTAS DE USO Y DE CONDICIONES PARA USARLO.

Disponer de un espacio libre para la ciudad, no significa extender un manto de césped y ya está. Se han de generar escenarios “habitables”, con una eficiente conservación y  llenos de actividad social e individual,  ofrecer a los ciudadanos múltiples y más ricas oportunidades para el disfrute personal, para el ocio colectivo y para el deporte y, en general, para las nuevas prácticas de tiempo libre que una sociedad moderna demanda y exige.

LA RECUPERACIÓN FUNCIONAL

En este nuevo capítulo, la apuesta definitiva por recuperar un espacio esencial para una ciudad moderna, no se puede pensar en actuaciones a modo de “decorados” que no generen actividad y uso para la población.

El Francolí, en su nuevo papel urbano,  se quiere configurar también en el territorio del Camp de Tarragona como eje verde supramunicipal.

Las actuaciones  a realizar deberían  buscar esta   multifuncionalidad de un espacio entendido como:

  • El río como espacio lúdico-deportivo.
  • El río como espacio educador. Para la realización de actividades escolares entorno al paisaje natural.
  • El río como espacio de actividad agrícola. Retomar y reforzar actividades como “huertos urbanos”.
  • El río como corredor bilógico, mantiene la continuidad física que conecta de norte a sur otros espacios naturales.

La restauración de ríos puede interactuar con la ordenación territorial y convertirse en una herramienta idónea para evitar o paliar los efectos de las crecidas e inundaciones periódicas o esporádicas. Por un lado, la recuperación del máximo posible del territorio fluvial supondría eliminar de forma directa los riesgos para quienes ahora ocupan este espacio. De otro lado, a través de la ejecución de proyectos de restauración fluvial, tenemos la oportunidad de generar zonas de amortiguación de las inundaciones, en las que se favorezca que el río inunde los tramos restaurados y de esta forma disminuya el efecto de la inundación aguas abajo, en zonas donde podrían producirse graves daños.

CONCLUSIONES Y APUESTAS DE FUTURO

La rentabilidad social de los proyectos públicos es un aspecto esencial de la política urbanística de las administraciones locales,  pero también económicamente  estos proyectos suponen  una inversión “muy rentable” para la hacienda local.

La fachada fluvial de Tarragona es la puerta de  entrada  a todos  los visitantes que llegan desde las zonas turísticas más tradicionales de poniente y el sur, como Salou, Cambrils, Port Aventura, etc.

Un proyecto de estas características, que cree una gran zona verde conectada con otras de la ciudad, mejorará  la competitividad de la ciudad en oferta turística. Actividades como alquiler de bicicletas,  establecimientos de hostelería cercanos y negocios dentro de la propia zona verde, como kioscos o pequeños bares, revitalizaran la zona asegurando la presencia de público.

Es importante también,  disponer de los instrumentos de gestión necesarios que garanticen la consecución de los proyectos en  plazos asumibles para la administración local y dentro de un  planning económico “sostenible”.

Precisamente ahora que conceptos como sostenibilidad, urbanismo sostenible, eco-ciudades o ciudades verdes smarts citys, protección y valoración  del paisaje empiezan a estar en “consideración” por la sociedad… podemos plantearnos una serie de retos para el futuro:

Repensar los espacios libres… no solo como espacios en los que “no hay edificación” sino como espacios “para el ciudadano”, en los que pueda desarrollar parte de sus actividades de ocio y tiempo libre en condiciones óptimas.  Promover su uso es una labor institucional tan importante como concebirlos, proyectarlos, ejecutarlos y mantenerlos.

– La promoción del espacio público ha de tender a fomentar el uso social del mismo para rentabilizar mejor las inversiones públicas realizadas, aprovechando, al mismo tiempo, para incidir en los aspectos educativos y divulgativos que se puedan llevar a cabo.

–  Crear una estructura conectada de espacios públicos que vertebre  el tejido urbano de la ciudad y provoque la conectividad social.

Promover la cultura del agua. Al fin y al cabo, estamos hablando de “recuperar” el río para la ciudad. El espacio fluvial del Francolí no se caracteriza por su caudal, ni por su continuidad, pero se podrían empezar a plantear estrategias hidráulicas que garantizaran un caudal mínimo, al menos en el tramo urbano, de  pequeña escala, de retención del agua para acumularla, para reducir su velocidad, para humidificar el territorio y para el control hidrológico en los entornos agrícola y urbano.

Joaquín Aguilera Torres. arquitecto | Gestor de Proyectos urbanos y espacio público.

ADECUACION Y REFORMA DEL FRENTE MARITIMO DEL BARRIO DEL SERRALLO | TARRAGONA

ADECUACION Y REFORMA DEL FRENTE MARITIMO DEL BARRIO DEL SERRALLO | TARRAGONA

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  • Breve introducción histórica del barrio del Serrallo.

A finales del siglo XVIII, cuando la Junta de Obras del Puerto proyectó la construcción del barrio de la Marina, en la parte baja de la ciudad, los pescadores que vivían en las barracas de madera, o —tiendas de mar, cerca de la playa donde tenían sus barcas de pesca, se trasladaron junto al lazarino y los restos del fortín del Francolí. Un lugar que en el siglo XIX empezó a recibir el popular nombre de “Serrallo”, topónimo este del cual no se conoce exactamente su origen y que hoy en día singulariza y personaliza este típico barrio marinero tarraconense.

Autoridad Portuaria de Tarragona.
Un barrio que ha sufrido una evolución lógica con el paso de los años a cobijo de las instalaciones portuarias con las cuales ha convivido con armonía. Las entidades encargadas de gestionar el puerto, primero la Junta de Obras del Puerto de Tarragona, y ahora la Autoridad Portuaria de Tarragona, la han tenido siempre presente. Muestra de ello es toda una serie de mejoras y obras realizadas en el barrio:

– El Paseo marítimo

– Construcción de un parking subterráneo,

– Nueva Lonja del Pescado   

– Desvío del tráfico pesado con la construcción del puente móvil.

Sin entrar en las polémicas actuales sobre el trazado ferroviario en relación con la ciudad;  este barrio, y en parte  gracias al aislamiento producido por la barrera ferroviaria, se ha desarrollado con unas ciertas peculiaridades e idiosincrasia que hoy en día hacen de él un barrio con personalidad propia.

  • Objetivos del proyecto

Análisis inicial

Por un lado, nos encontramos con un barrio,  originariamente de pescadores que vivían y trabajaban aquí;  y toda una serie de actividades  portuarias vinculadas con esta industria y realizadas en su entorno inmediato.

En los últimos años y de una manera progresiva se ha ido reduciendo esta actividad, y se ha convertido en objetivo preferente de renovación urbana desde la administración local y como nuevo campo de negocio para promotores privados.

Por otro lado, y desde un punto de vista urbanístico; la ciudad de Tarragona, a pesar de disponer de una gran  línea de costa, no tiene un  paseo marítima urbano, que relacione la ciudad con el mar (como en las localidades vecinas de Salou, Cambrils, Torredembarra, Altafulla, etc…)

El Serrallo en su primera línea de mar, tenía un aspecto de zona industrial, portuaria e incluso ferroviaria. Con la reforma y adecuación del frente marítimo, existía una doble voluntad de los gestores políticos, por un lado de “recuperar y dignificar” este barrio (en palabras del alcalde, J.F. Ballesteros) y por otro,  redirigir las actividades de la zona creando, un   “escenario urbano” con una nueva oferta de servicios, lúdico, comercial y gastronómicos.

El espacio público recuperado a las infraestructuras portuarias, junto con la rehabilitación urbana y edificatoria, genera un nuevo panorama para sus habitantes, los de siempre y los de nueva generación, atraídos por la singularidad del sitio.

Descripción del proyecto

El Paseo marítimo resultante, servirá para conectar el puerto pesquero con el deportivo y el nuevo muelle de lujo. La lectura urbana del mismo, hay que entenderla como integrada en un recorrido que desde la Plaza de los Carros (ciudad ensanche) cruza las vías y conecta con la zona de los antiguos tinglados portuarios, reconvertidos ahora en equipamientos culturales y de ocio, hasta llegar al núcleo del barrio del Serrallo junto a la nueva Lonja.

Como características del proyecto destacar, la reducción y reconducción del tráfico viario, creación de zonas de parterres, de estanques; nueva iluminación, mobiliario urbano, etc. Un proyecto que crea este concepto de “escenario privilegiado”, pero que esconde detrás un tejido urbano y edificatorio con bastantes carencias.

El proyecto de Paseo Marítimo   inaugurado finalmente en el  2007,  vuelve a  generar una dicotomía de opiniones en los habitantes del lugar, los que creen que el actual paseo ha revalorizado urbanísticamente la zona y los que opinan que le ha quitado su carácter de  barrio pescador para crear un “barrio temático” de ocio y turismo.

Joaquin Aguilera Torres.arquitecto | Gestión de proyectos urbanos y espacio público.